miércoles, 10 de diciembre de 2014

...repasito de nuestros escritores...




"Cuando el señor, también conocido como dios, se dio cuenta de que a adán y eva, perfectos en todo lo que se mostraba a la vista,
 no les salía ni una palabra de la boca ni emitían un simple sonido, por primario que fuera,
no tuvo otro remedio que irritarse consigo mismo,
 ya que no había nadie más en el jardín del edén a quien responsabilizar de la gravísima falta, mientras que los otros animales, productos todos ellos, así como los dos humanos, 
del hágase divino, unos a través de mugidos y rugidos, otros con gruñidos, graznidos, silbos y cacareos, disfrutaban ya de voz propia.
En un acceso de ira, sorprendente en quien todo lo podría solucionar con otro rápido fssst

corrió hacia la pareja y, a uno y luego al otro, sin contemplaciones, sin medias tintas, les metió la lengua garganta adentro.

En los escritos en los que, a lo largo de los tiempos, se han ido consignando de forma más o menos fortuita los acontecimientos de esas remotas épocas, 

tanto los de posible certificación canónica futura como los que eran fruto de imaginaciones apócrifas e irremediablemente heréticas, 
no se aclara la duda de a qué lengua se refería, si al músculo flexible y húmedo que se mueve y remueve en la cavidad bucal y a veces fuera,
o al habla, también llamado idioma, del que el señor lamentablemente se había olvidado y que ignoramos cuál era, 
 dado que no quedó el menor vestigio, ni tan siquiera un corazón grabado en la corteza de un árbol alto con una leyenda sentimental,  tipo  te amo eva.

Como una cosa, en principio, no va sin la otra, es probable que otro objetivo del violento empellón que el señor les dio a las mudas lenguas de sus retoños

 fuese ponerlas en contacto con las interioridades más profundas del ser corporal, 
las llamadas incomodidades del ser, para que, en el porvenir,
 y con algún conocimiento de causa, se pudiera hablar de su oscura y laberíntica confusión, 
a cuya ventana, la boca, ya comenzaban a asomar. 
Todo puede ser.

Como es lógico, por escrúpulos de buen artífice que sólo le favorecían, además de compensar con la debida humildad la anterior negligencia,

el señor quiso comprobar que su error había sido corregido, y así le preguntó a adán,
 

Tú, cómo te llamas, y el hombre respondió, 
 Soy adán, tu primogénito, señor.
 
Después el creador se dirigió a la mujer,
Y tú, cómo te llamas tú, 

Soy eva, señor, la primera dama,
respondió ella innecesariamente, dado que no había otra.El señor se dio por satisfecho, se despidió con un paternal Hasta luego, y se fue a su vida.

Entonces, por primera vez adán le dijo a eva,
Vámonos a la cama."


"Caín "-de José Saramago

domingo, 24 de agosto de 2014

Noche de la Nostalgia en Montevideo.

...recuerdo la estufa a leña encendida desde la mañana, el olor a chocolate caliente, el del anís de la torta y
la naríz roja de mi madre festejando su cumpleaños!
Para mi, ése deséo firme de marcar año a año su existencia era y es algo, inexplicable; muchas veces le pregunté la razón de su alegría los veinticuatro de agosto y siempre me respondió, Porque yo nací !

Ni conociéndo los detalles del desarrollo de su vida, ni los de la mía a ésta altura, tengo una explicación.

Pero, volviéndo al sentimiento de la nostalgia, recuerdo que, luego de la fiestita de mi madre, me iba de baile; venían a buscarme mis amigas, nos emponchábamos porque hacía mucho frío y a medianoche, nos íbamos a un club que nos ofrecía buena música y la realización del sueño de vivir la juventud.

https://www.youtube.com/watch?v=gIW9P9evZ8o

miércoles, 7 de mayo de 2014

No me arrepiento de nada.


No me arrepiento de nada.

    Desde la mujer que soy,
    a veces me da por contemplar
    aquellas que pude haber sido;
    las mujeres primorosas,
    hacendosas, buenas esposas,
    dechadas de virtudes,
    que deseara mi madre.


    No sé por qué
    la vida entera he pasado
    rebelándome contra ellas.
    Odio sus amenazas en mi cuerpo.
    La culpa que sus vidas impecables,
    por extraño maleficio,
    me inspiran.
    Reniego de sus buenos oficios;
    de los llantos a escondidas del esposo,
    del pudor de su desnudez
    bajo la planchada y almidonada ropa interior.


    Estas mujeres, sin embargo,
    me miran desde el interior de los espejos,
    levantan su dedo acusador
    y, a veces, cedo a sus miradas de reproche
    y quiero ganarme la aceptación universal,
    ser la "niña buena", la "mujer decente"
    la Gioconda irreprochable.
    Sacarme diez en conducta
    con el partido, el estado, las amistades,
    mi familia, mis hijos y todos los demás seres
    que abundantes pueblan este mundo nuestro.


    En esta contradicción inevitable
    entre lo que debió haber sido y lo que es,
    he librado numerosas batallas mortales,
    batallas a mordiscos de ellas contra mí
    —ellas habitando en mí queriendo ser yo misma—
    transgrediendo maternos mandamientos,
    desgarro adolorida y a trompicones
    a las mujeres internas
    que, desde la infancia, me retuercen los ojos
    porque no quepo en el molde perfecto de sus sueños,
    porque me atrevo a ser esta loca, falible, tierna y vulnerable,
    que se enamora como alma en pena
    de causas justas, hombres hermosos,
    y palabras juguetonas.


    Porque, de adulta, me atreví a vivir la niñez vedada,
    e hice el amor sobre escritorios
    —en horas de oficina—
    y rompí lazos inviolables
    y me atreví a gozar
    el cuerpo sano y sinuoso
    con que los genes de todos mis ancestros
    me dotaron.
    No culpo a nadie. Más bien les agradezco los dones.
   
    Pero en los pozos oscuros en que me hundo,
    cuando, en las mañanas, al abrir los ojos,
    siento las lágrimas pujando;
    veo a esas otras mujeres esperando en el vestíbulo,
    blandiendo condenas contra mi felicidad.
    Impertérritas niñas buenas me circundan
    y danzan sus canciones infantiles contra mí
    contra esta mujer
    hecha y derecha,
    plena.
    Esta mujer de pechos en pecho
    y caderas anchas
    que, por mi madre y contra ella,
    me gusta ser.

Gioconda Belli

martes, 6 de mayo de 2014

Siglo XXI...



...no pensar 
ni equivocado
para qué ...
si igual se vive
y además
corrés el riego
que te bauticen
gil...